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¿Cuál es el medio de transporte que más te conviene?

Artículo de @johnsartri

Cuando se trata de comprar bicicleta, moto o carro, aplica el dicho del apóstol Pablo en 1 Corintios 10: 23 (TLA): Yo soy libre de hacer lo que quiera. ¡Claro que sí! Pero no todo lo que uno quiere, conviene; ni todo fortalece la vida cristiana. Es cierto, y no todo lo que te conviene a ti le conviene a tu vecino. Comprar un vehículo tiene que ver con un deseo personal, una mirada rápida al entorno y un ajuste al presupuesto, pero ante todo con la voluntad de Dios.

Bicicleta: el transporte del presente continuo

Bicicleta

Fuente:Pörrö

Debido al acelerado crecimiento de la población mundial y a la problemática ambiental producida por los gases de efecto invernadero, cada vez se habla más de la ‘bici’ como el transporte del presente y futuro. Pero las apariencias pueden engañarnos, así que ten en cuenta las siguientes preguntas antes de tomar una decisión:

¿Para qué la vas a usar? Si se trata de trayectos cortos, compra una bicicleta sencilla, con sillón amplio y sin velocidades. Si requieres grandes desplazamientos, mejor adquiere una con buena suspensión y sistema de cambios.

¿Con qué frecuencia? Si solo la vas a utilizar una vez a la semana, invierte en una bicicleta básica. Si requieres desplazarte en ella frecuentemente, necesitarás una mayor inversión.

¿Cómo es el terreno que transitas diariamente? Para terrenos rocosos o con grietas es recomendable una buena suspensión y llantas grandes que se adhieran al suelo fácilmente, tipo todoterreno. Para vías planas y sin huecos, son preferibles las llantas lisas y delgadas, como las utilizadas en competencias.

¿Qué presupuesto vas a invertir? En el mercado se encuentran partes y accesorios de todos los precios, pero tendrás que asignar un presupuesto acorde a tus ingresos. Un candado, por ejemplo, puede costar diez mil pesos o más de 200 dólares, como el Skylock, un candado inteligente que se utiliza con teléfonos inteligentes y se desbloquea por wifi o bluetooth.


Moto: para apasionados por la velocidad

Cuando hablamos de motos pensamos en adrenalina, en velocidad y en llegar rápido a cualquier destino. Sin embargo, para evitar sorpresas, resuelve las siguientes preguntas antes de comprar uno de estos vehículos de dos ruedas:

¿Alguien te la recomendó? Acude a la voz de la experiencia. Pregunta a las personas que han conducido motos por años cuál te recomiendan. Si ya tienes identificado un modelo específico consulta los comentarios de usuarios en foros virtuales.

¿Para qué la quieres? A las mujeres se les recomienda las Scooter: tienen bajo cilindraje, no hacen tanto ruido al iniciar la marcha, tienen suficiente espacio en el maletero del asiento y les permite colocar los pies en la parte delantera. Los hombres pueden adquirir una más grande, como una motocicleta deportiva o de velocidad, pero les va a pedir mayor fuerza y estabilidad.

¿Cuánta experiencia tienes? Para los novatos son recomendables las motos pequeñas de bajo cilindraje porque les permitirán una mejor manipulación. En cualquier caso, se debe tener mucha precaución, pues la persona siempre está más expuesta que en un carro y andar al lado de carros exige nervios de acero.

¿Qué tan fácil encontrarás los repuestos? Además de librarte de complicaciones, esto reducirá los gastos, pues las piezas menos comunes son las más costosas porque deben ser importadas.


Automóvil: más que decir “tengo uno”

Detalle del producto

Apenas entres al concesionario, los vendedores tratarán de cautivarte con las cualidades de los vehículos y las facilidades de pago. Antes de comprar uno, pregúntate:

¿El vehículo es solo para ti? Si es así, compra uno pequeño. Pero si debes transportar a tu familia, compra uno con buen espacio interior.

¿Un modelo anterior no podría ser mejor? El modelo anterior de un auto es más económico y no son muchos los cambios.

¿Es necesario? Si después de hacer cuentas te sale más económico trasladarte en bus, si sales fuera de la ciudad una vez por semestre, si no tienes la responsabilidad de trasladar a una esposa e hijos, si no constituye un ingreso económico, quizá no necesites un auto.

¿Puedes pagarlo? Piensa en los demás proyectos que tienes, ¿pueden verse afectados por una deuda adquirida con el concesionario? Si no puedes pagar todo de contado, ¡ahorra!, así tengas que aguantarte las ganas durante un tiempo más.

 “Aunque tengas el dinero para comprarte un auto totalmente nuevo, no lo hagas. El automóvil es un bien que pierde valor, se deprecia con el tiempo. Especialmente, los primeros dos o tres años de uso. No es una buena inversión. Un automóvil de dos años con bajo kilometraje es casi tan bueno como uno completamente nuevo. La diferencia de precio, sin embargo, es realmente impresionante”, Andrés Panasiuk, autor de ¿Cómo llego a fin de mes? y Cómo compro inteligentemente.

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